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INDISPENSABLE REFLEXIÓN

Sobre el Sedevacantismo se ha dicho lo que se ha querido, muchos han opinado sobre esta posición teológica y canónica católica sin conocer en profundidad sus verdaderos orígenes y desarrollo, sus verdaderos protagonistas --eclesiásticos de la mayor relevancia jerárquica como intelectual--, sus verdaderos y graves fundamentos dogmáticos, su imperiosa razón de defender a los católicos de la grave apostasía y cisma en el que ahora viven y malviven. Paradójica y curiosamente sus máximos enemigos y detractores han sido aquellos que se dicen "defensores de la tradición católica", estos son los falsos tradicionalistas, todos ellos ex miembros de la FSSPX a la cual hoy día calumnian y difaman con un diabólico resentimiento; dirigidos por una élite infiltrada con psudosteólogos que inventaron laberínticas "tesis" rabínicas-dominicas-jesuíticas, y de una gran malicia al servicio del complot judeo-masónico, y secundados por la complicidad y servilismo de una mayoría de incautos que movidos siempre por la ingenuidad de una cómoda negligencia se alimentan de las "teologías" y de los "teólogos" del facebook o de los blog de la internet. Frente a todos estos paracaidístas devenidos en estos últimos meses al "sedevacantismo" los hay de muchos colores, entre ellos contamos a los desilucionados por el coqueteo de Jorge Bergoglio con los Protestantes, Judíos y Musulmanes, como si Ratzinger, Wojtila y Montini no lo hubiesen hecho antes, estos nuevos "sedevacantistas" creen que solo Bergoglio es hereje formal y material y por lo tanto no es papa, pero los muy incautos "ignorantes en la cuestión" aceptan la misa nueva y los sacramentos dados con el nuevo ritual inválido e ilegítimo de Paulo VI. Los Católicos fieles creemos firmemente que el último Papa de la Iglesia Católica Apostólica Romana fue S.S Pío XII y que de allí por defecto y consecuencia de la Grana Apostasía ha cesado la institución del cónclave y cualquier iniciativa al respecto, solo será una delirante intentona.



lunes, 23 de agosto de 2010

25 DE AGOSTO SAN LUIS IX REY DE FRANCIA



El 25 de Agosto celebramos la fiesta del Santo Patrón de Nuestra Sociedad Religiosa Luis IX Rey de Francia es también patrono de la Tercera Orden Franciscana juntamente con Sta. Isabel de Hungría, de él vamos a reflejar una pequeñísima semblanza que nos avive el recuerdo.
San Luis nace el 25 de Abril de 1215, y a los 12 años, a la muerte de su padre, hereda el trono de Francia, bajo la regencia de su madre Doña Blanca de Castilla, que se preocupó de hacer de él un cristiano fervoroso y un monarca intachable el joven rey a la sombra de su madre, va creciendo en virtudes y fortaleza al servicio de la nación. Contrae matrimonio a los 20 años con Margarita de Provenza esposa virtuosa y de gran apoyo, tuvieron once hijos;
San Luis es hombre de gran talla espiritual, se muestra siempre a la altura del papel que tiene que desarrollar, apareciendo a los ojos de la Historia como un asceta que supo gobernar su Nación en justicia y paz, llegando a ser modelo de legisladores cristianos. Todos los medios a su alcance los pone al servicio del bienestar de su nación; cada día administra justicia personalmente, atendiendo las quejas de los desamparados.
Erige hospitales, lucha denodadamente contra los blasfemos y perjuros, lucha contra los herejes. Personalmente da a su pueblo un gran ejemplo de piedad y devoción. Sienta a su mesa a mendigos, visita hospitales, se entrega largamente a la oración. Devoto de las sagradas reliquias edifica la “Sainte Chapelle” uno de los más bellos monumentos del país para albergar la Corona de Espinas de Ntro. Sr. Jesucristo.
Pertenece a la Orden Tercera de San Francisco; cuentan las florecillas, que un día fue de peregrino a visitar a fray Gil el Santo Rey de Francia, y que en viéndose, estrechados en un largo abrazo se hablaron directamente al corazón sin mediar entre ellos palabra alguna, separándose ambos grandemente consolados.
En 1270 emprende una cruzada en contra de los Musulmanes en defensa de los Santos Lugares y es víctima de la peste juntamente con muchos miembros de su ejército a quien él personalmente cuidaba, muriendo el 25 de Agosto de 1270 a los 55 años.
Es canonizado por el Papa Bonifacio VIII el 11 de Agosto de 1297.

martes, 3 de agosto de 2010

VIGILAD Y ORAR



Nos parece que a ningún Obispo se le oculta que esa clase de hombres, los modernistas, cuya personalidad fue descrita en la encíclica Pascendi dominici gregis, no han dejado de maquinar para perturbar la paz de la Iglesia. Tampoco han cesado de atraerse adeptos, formando un grupo clandestino; sirviéndose de ello inyectan en las venas de la sociedad cristiana el virus de su doctrina, a base de editar libros y publicar artículos anónimos o con nombres supuestos. Al releer Nuestra carta citada y considerarla atentamente, se ve con claridad que esta deliberada astucia es obra de esos hombres que en ella describíamos, enemigos tanto más temibles cuanto que están más cercanos; abusan de su ministerio para ofrecer su alimento envenenado y sorprender a los incautos, dando una falsa doctrina en la que se encierra el compendio de todos los errores.
Hemos creído conveniente prescribir y recordar todo esto, mandando que se observe religiosamente. Nos vemos movidos a ello por la gravedad del mal que aumenta día a día, y al que hay que salir al paso con toda energía. Ya no tenemos que vernos, como en un primer momento, con adversarios disfrazados de ovejas, sino con enemigos abiertos y descarados, dentro mismo de casa, que, puestos de acuerdo con los principales adversarios de la Iglesia, tienen el propósito de destruir la fe. Se trata de hombres cuya arrogancia frente a la sabiduría del cielo se renueva todos los días, y se adjudican el derecho de rectificarla, como si se estuviese corrompiendo; quieren renovarla, como si la vejez la hubiese consumido; darle nuevo impulso y adaptarla a los gustos del mundo, al progreso, a los caprichos, como si se opusiese no a la ligereza de unos pocos sino al bien de la sociedad.
Nunca serán demasiadas la vigilancia y la firmeza, con que se opongan a estas acometidas contra la doctrina evangélica y contra la tradición eclesiástica, quienes tienen la responsabilidad de custodiar fielmente su sagrado depósito.

San Pío X, en Sacrorum Antistitum, 1910