BIENVENIDOS


INDISPENSABLE REFLEXIÓN

Sobre el Sedevacantismo se ha dicho lo que se ha querido, muchos han opinado sobre esta posición teológica y canónica católica sin conocer en profundidad sus verdaderos orígenes y desarrollo, sus verdaderos protagonistas --eclesiásticos de la mayor relevancia jerárquica como intelectual--, sus verdaderos y graves fundamentos dogmáticos, su imperiosa razón de defender a los católicos de la grave apostasía y cisma en el que ahora viven y malviven. Paradójica y curiosamente sus máximos enemigos y detractores han sido aquellos que se dicen "defensores de la tradición católica", estos son los falsos tradicionalistas, todos ellos ex miembros de la FSSPX a la cual hoy día calumnian y difaman con un diabólico resentimiento; dirigidos por una élite infiltrada con psudosteólogos que inventaron laberínticas "tesis" rabínicas-dominicas-jesuíticas, y de una gran malicia al servicio del complot judeo-masónico, y secundados por la complicidad y servilismo de una mayoría de incautos que movidos siempre por la ingenuidad de una cómoda negligencia se alimentan de las "teologías" y de los "teólogos" del facebook o de los blog de la internet. Frente a todos estos paracaidístas devenidos en estos últimos meses al "sedevacantismo" los hay de muchos colores, entre ellos contamos a los desilucionados por el coqueteo de Jorge Bergoglio con los Protestantes, Judíos y Musulmanes, como si Ratzinger, Wojtila y Montini no lo hubiesen hecho antes, estos nuevos "sedevacantistas" creen que solo Bergoglio es hereje formal y material y por lo tanto no es papa, pero los muy incautos "ignorantes en la cuestión" aceptan la misa nueva y los sacramentos dados con el nuevo ritual inválido e ilegítimo de Paulo VI. Los Católicos fieles creemos firmemente que el último Papa de la Iglesia Católica Apostólica Romana fue S.S Pío XII y que de allí por defecto y consecuencia de la Grana Apostasía ha cesado la institución del cónclave y cualquier iniciativa al respecto, solo será una delirante intentona.



lunes, 24 de agosto de 2009

25 DE AGOSTO FESTIVIDAD DE SAN LUIS REY DE FRANCIA

Modelo de padre, de rey cristiano y de gobernante justo

Luis IX nació el 25 de abril de 1214, y a los doce años, a la muerte de su padre, es coronado rey. Hasta 1234, en que es declarado mayor de edad, está bajo la regencia de su madre. En el mismo año contrae matrimonio con Margarita de Provenza. Después de un reinado fecundo, muere en Túnez el 25 de agosto de 1270.
La Iglesia celebra su fiesta el 25 de Agosto.
Hombre de gran talla espiritual, Luis IX, Rey de Francia, se muestra a la altura del papel que la Providencia le ha señalado, aprovechando las circunstancias históricas que le tocan vivir para llegar a ser santo. Su profunda religiosidad destaca en todo momento, apareciendo a los ojos de la Historia como un asceta que, a través del gobierno de su nación, llega a ser modelo de legisladores cristianos.
Padre de su pueblo, y sembrador de paz y de justicia, el reinado de San Luis se tiene, en lo humano, como uno de los más ejemplares y completos de la Historia. La idea de que el gobierno es ante todo un deber de servicio a los súbditos le hacía encaminar todos sus esfuerzos a conseguir la felicidad de éstos, ajustándose siempre a las normas más estrictas de la moral cristiana. Por ello, también en lo sobrenatural, su reinado es digno de admiración.

Fragmentos del testamento espiritual de San Luis Rey a su hijo:


Hijo amadísimo, lo primero que quiero enseñarte es que ames al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con todas tus fuerzas; sin ello no hay salvación posible.
Hijo, debes guardarte de todo aquello que sabes que desagrada a Dios, esto es, de todo pecado mortal, de tal manera que has de estar dispuesto a sufrir toda clase de martirios antes que cometerlo.
Ten piedad para con los pobres, desgraciados y afligidos, y ayúdalos y consuélalos según tus posibilidades. Da gracias a Dios por todos sus beneficios, y así te harás digno de recibir otros mayores.
Para con tus súbditos, obra con toda rectitud y justicia, sin desviarte a la derecha ni a la izquierda; ponte siempre más del lado del pobre que del rico, hasta que averigües de qué lado está la razón.
Pon la mayor diligencia en que todos tus súbditos vivan en paz y con justicia, sobre todo las personas eclesiásticas y religiosas.
Sé devoto y obediente a nuestra madre, la Iglesia romana, y al sumo pontífice, nuestro padre espiritual. Esfuérzate en alejar de tu territorio toda clase de pecado, principalmente la blasfemia y la herejía.
Hijo amadísimo, llegado al final, te doy toda la bendición que un padre amante puede dar a su hijo; que la Santísima Trinidad y todos los santos te guarden de todo mal. Y que el Señor te dé la gracia de cumplir su voluntad, de tal manera que reciba de ti servicio y honor, y así, después de esta vida, los dos lleguemos a verlo, amarlo y alabarlo sin fin.
Amén.





sábado, 1 de agosto de 2009

ECUMENISMO NO ES OTRA COSA QUE EVANGELIZAR A LOS NO CATOLICOS

¿Se imaginan ustedes a san Pablo negociando las verdades de Fe con los judíos de su época? ¿O a los grandes Papa de la Historia tratando de buscar la unificación de la Iglesia a cualquier precio? Hablar no está mal. Dialogar tampoco. Lo que debe iluminar todo ello es la búsqueda común de la verdad.
De ahí que no quepa hablar de ecumenismo sin ella. Y la verdad, de la cual los católicos no somos poseedores, sino partícipes, se encuentra recogida en el Depósito de la Fe del cual la Iglesia es guardiana y transmisora fiel, pues de él depende la salvación de sus hijos.
La Iglesia debe, por tanto, tratar de acercar a todos los hombres al conocimiento de la verdad, cumpliendo así la voluntad de Dios Aquellos que todavía no se encuentran en ella. Y para ello debe gozar de la libertad necesaria para hacerlo. Es lo que los católicos siempre hemos denominado como "libertad religiosa", que no hay que confundir con la "libertad del acto de Fe" o la "tolerancia religiosa" con respecto a las prácticas de culto de los fieles de otras confesiones cristianas o no.
La reuniones ecuménicas o buscan este fin o están abocadas a desaparecer o la más absoluta esterilidad. O los católicos nos convencemos de ello, o nunca lograremos trabajar realmente por la incorporación de aquellos que se encuentran lejos de la salvación. No caben medias tintas. O se explica la verdad o se hace traición de ella.