BIENVENIDOS


INDISPENSABLE REFLEXIÓN

Sobre el Sedevacantismo se ha dicho lo que se ha querido, muchos han opinado sobre esta posición teológica y canónica católica sin conocer en profundidad sus verdaderos orígenes y desarrollo, sus verdaderos protagonistas --eclesiásticos de la mayor relevancia jerárquica como intelectual--, sus verdaderos y graves fundamentos dogmáticos, su imperiosa razón de defender a los católicos de la grave apostasía y cisma en el que ahora viven y malviven. Paradójica y curiosamente sus máximos enemigos y detractores han sido aquellos que se dicen "defensores de la tradición católica", estos son los falsos tradicionalistas, todos ellos ex miembros de la FSSPX a la cual hoy día calumnian y difaman con un diabólico resentimiento; dirigidos por una élite infiltrada con psudosteólogos que inventaron laberínticas "tesis" rabínicas-dominicas-jesuíticas, y de una gran malicia al servicio del complot judeo-masónico, y secundados por la complicidad y servilismo de una mayoría de incautos que movidos siempre por la ingenuidad de una cómoda negligencia se alimentan de las "teologías" y de los "teólogos" del facebook o de los blog de la internet. Frente a todos estos paracaidístas devenidos en estos últimos meses al "sedevacantismo" los hay de muchos colores, entre ellos contamos a los desilucionados por el coqueteo de Jorge Bergoglio con los Protestantes, Judíos y Musulmanes, como si Ratzinger, Wojtila y Montini no lo hubiesen hecho antes, estos nuevos "sedevacantistas" creen que solo Bergoglio es hereje formal y material y por lo tanto no es papa, pero los muy incautos "ignorantes en la cuestión" aceptan la misa nueva y los sacramentos dados con el nuevo ritual inválido e ilegítimo de Paulo VI. Los Católicos fieles creemos firmemente que el último Papa de la Iglesia Católica Apostólica Romana fue S.S Pío XII y que de allí por defecto y consecuencia de la Grana Apostasía ha cesado la institución del cónclave y cualquier iniciativa al respecto, solo será una delirante intentona.



sábado, 10 de enero de 2009

CUANDO SE PIENSA ...

Cuando se piensa que ni la Santísima Virgen puede hacer lo que un sacerdote.
Cuando se piensa que ni los ángeles, ni los arcángeles, ni Miguel, ni Gabriel, ni Rafael, ni príncipe alguno de aquellos que vencieron a Lucifer pueden hacer lo que un sacerdote;
Cuando se piensa que solamente un sacerdote puede perdonar los pecados y que lo que él ata en el fondo de su humilde confesionario, Dios, obligado por su propia palabra, lo ata en el cielo, y lo que él desata, en el mismo instante lo desata Dios;
Cuando se piensa que Nuestro Señor Jesucristo, en la última Cena, realizó un milagro más grande que la creación del universo con todos sus esplendores, y fue convertir el pan y el vino en su Cuerpo y su Sangre para alimentar al mundo; y que este portento, ante el cual se arrodillan los ángeles y los hombres, puede repetirlo cada día un sacerdote;
Cuando se piensa que la humanidad se ha redimido y que el mundo subsiste porque hay hombres y mujeres que se alimentan cada día de ese Cuerpo y de esa Sangre redentora que sólo un sacerdote puede realizar;
Cuando se piensa que un sacerdote cuando celebra en el altar tiene una dignidad infinitamente mayor que un rey y que no es ni un símbolo, ni siquiera un embajador de Cristo, sino que es Cristo mismo que está allí repitiendo el mayor milagro de Dios;
Cuando se piensa que el mundo moriría de la peor hambre si llegara a faltarle ese poquito de pan y ese poquito de vino;
Cuando se piensa que eso puede ocurrir, porque están faltando las vocaciones sacerdotales; y que cuando eso ocurra se conmoverán los cielos y estallará la tierra, como si la mano de Dios hubiera dejado de sostenerla; y las gentes aullarán de hambre y de angustia, y pedirán ese pan, y no habrá quien se lo dé; y pedirán la absolución de sus culpas, y no habrá quien las absuelva, y morirán con los ojos abiertos por el mayor de los espantos;
Cuando se piensa que un sacerdote hace más falta que un rey, más que un militar, más que un banquero, más que un médico, más que un maestro, porque él puede reemplazar a todos y ninguno puede reemplazarlo a él;
Cuando se piensa todo esto, uno comprende la inmensa necesidad de fomentar las vocaciones sacerdotales;
Uno comprende el afán con que en tiempos antiguos cada familia ansiaba que de su seno brotase, como una vara de nardo, una vocación sacerdotal;
Uno comprende el inmenso respeto que los pueblos tenían por los sacerdotes, lo que se reflejaba en las leyes;
Uno comprende que el peor crimen que puede cometer alguien es impedir o desalentar una vocación;
Uno comprende que provocar una apostasía es ser como Judas y vender a Cristo de nuevo;
Uno comprende que si un padre o una madre obstruyen la vocación sacerdotal de un hijo, es como si renunciaran a un título de nobleza incomparable;
Uno comprende que más que una iglesia, y más que una escuela, y más que un hospital, es un seminario o un noviciado;
Uno comprende que dar para construir o mantener un seminario o un noviciado es multiplicar los nacimientos del Redentor;
Uno comprende que dar para costear los estudios de un joven seminarista o de un novicio es allanar el camino por donde ha de llegar al altar un hombre, que durante media hora, cada día, será mucho más que todas las dignidades de la tierra y que todos los santos del cielo, pues será Cristo mismo, sacrificando su Cuerpo y su Sangre, para alimentar al mundo.


HUGO WAST

¡QUÉ BELLA Y CONSOLADORA ES LA VERDADERA RELIGIÓN!

No hay ni puede haber más que un solo Dios, infinitamente sabio, poderoso, justo y perfecto. Eterno, siempre ha sido, es y será infalible: no pede engañarse ni engañarnos: inmenso e invisible, está en todas partes: y aunque dando el ser a cuanto existe, lo oiga y vea todo, no obstante no se puede ver en la presente vida, por ser espíritu y carecer de cuerpo.

Se distingue en Dios tres Personas absolutamente iguales en perfección: Padre, Hijo y Espíritu Santo: y aunque el Padre sea Dios, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo; con todo no son tres dioses, porque aunque sean tres Personas distintas, no son más que una sola naturaleza divina. Tal es el Misterio inefable de la Santísima Trinidad.

Tú eres, oh hombre, bella imagen y hechura de este gran Dios. Sí: obra eres tú, y obra son de sus manos los cielos, la tierra y cuanto contiene el universo. ¡Que poder el suyo! Hágase, dijo: y todo fue hecho. Creó a los ángeles, espíritus nobilísimos que carecen de cuerpo, más ensoberbeciéndose unos contra su hacedor, fueron convertidos en demonios y arrojados al Infierno; y permaneciendo fieles los demás, lograron ser moradores de la Patria Celestial.





Cuánta es, oh hombre, tu nobleza y dignidad! Uno de estos príncipes que asisten al Trono del Altísimo es tu custodio: el Cielo es tu Patria bienaventurada: pues la tierra, valle de lágrimas y lugar de destierro, sería morada indigna de tu grandeza. No nacisteis para acumular mezquinos tesoros, ni para disfrutar de goces efímeros corriendo tras los hombres y placeres engañosos ¡Hay! Esos bienes vanos y caducos podrán deslumbrarte, más no satisfacerte; podrán irritar, más no apagar la sed que te devora de felicidad. Eres más que todo eso: sólo Dios puede llenar el vacío inmenso que llevas en tu alma.

Fuiste creado para conocer el bien infinito, para que conociéndole le ames y sirvas, y amándole y sirviéndole le poseas un día eternamente ¡Qué noble es tu destino! ¡Qué fin tan glorioso! ¡Si le logras, la Felicidad de Dios será un día tu felicidad! Y no disfrutará de ella tu alma solamente, sino aún tu mismo cuerpo, que resucitará al fin del mundo por la Omnipotencia divina.

Pero este gran galardón y esta eterna felicidad no se da sin méritos. ¡Cómo! Exigiendo tú del jornalero penosísimos sacrificios por un módico salario, ¡Quisieras obtener recompensa infinita sin sacrificio alguno! Siendo Dios tu dueño absoluto tiene sobre ti y sobre todas tus cosas un imperio soberano; por eso vela próvido sobre tus pensamientos, palabras y acciones, provee a tus necesidades y te suministra tantos medios, como personas encierra el universo, para que alcances el fin último. Te dio libertad, es cierto más no para que vivas a tus antojos, constituyéndote fin último de ti mismo; sino para que, observando libremente los Mandamientos de Dios y de la Iglesia que te fueron impuestos, merezcas la bienaventuranza eterna; pero ¡Hay de ti, sino los observare! Hallarás entonces una eterna infelicidad. Lo creas o no, la cosa es y será así.
Mas si tanto desea Dios que te salve, dirás por ventura, ¡Cómo siento propensión al vicio! ¡Cómo me aquejan tantos males! Dios creó a nuestros primeros padres Adán y Eva exentos de pena y hasta los colocó en el Paraíso, pero ingratos nuestros primeros padres, desconociendo a su Soberano, comieron de la fruta vedada y fueron arrojados del Edén y despojados de la justicia original ¡Qué extraño es, que heredando el hijo la suerte de los padres, quede como ellos sujeto a trabajos, enfermedades y a la muerte, triste consecuencia del PECADO ORIGINAL!

Pero como esta desgracia no quedará sin remedio; el Hijo de Dios la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, para librarte de la esclavitud del pecado y del Demonio, se dignó a tomar carne humana en las entrañas de María Santísima, quedando ésta con nuevo portento Virgen en el parto como antes y después del mismo. Pues no se efectuó esta maravilla por obra de varón, como en los demás hombres, sino por obra del Espíritu Santo, que formando de la sangre de María un cuerpo perfectísimo y creándole un alma y uniendo luego a entre ambos el Verbo Divino, resultó aquella portentosa unión de las naturalezas divina y humana en Jesucristo, Dios y Hombre Verdadero. Cómo hombre, nació en el establo de Belén, lloró, sudó, padeció cruelísimos tormentos hasta expirar en una Cruz. Como Dios hombre, satisfizo, mereció, de una manera tan cumplida y sobreabundante, que bastará para redimir infinitos mundos, siendo infinita la majestad de la Persona que satisfizo.

Pero ¡De que te aprovechará de que Jesucristo viviera treinta y tres años entre los hombres, enseñara la moral más pura y sublime, comprobara su divinidad con estupendos milagros, y vertiera su Sangre por nosotros, si resucitando al tercer día, como lo predijo y fundando la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana, no perpetuará su grandiosa obra hasta el fin del mundo! La perpetuó en efecto; pues cuarenta días después de la Ascensión de Cristo a los cielos, descendió el Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego sobre los Apóstoles: y la Iglesia, es decir, la congregación de fieles Católicos, cuya cabeza visible es Pedro y los legítimos sucesores, los pontífices romanos, fue propagada y establecida por todo el mundo por doce rudos y pobres pescadores (los Apóstoles) que confundieron a los sabios y poderosos del siglo; y esta Iglesia está sostenida a pesar de las más crueles persecuciones, sellada con la sangre de dieciocho millones de mártires, a despecho de la impiedad de los emperadores romanos seducidos siempre por la sinagoga de Satanás, de la envidia y de todas las pasiones, permanece después de veinte siglos siempre victoriosa y subsiste inalterable con aquella misma fe, pureza de doctrina y santidad de costumbre con que salió de las manos de su Divino Fundador Jesucristo Nuestro Dios y Señor.
Salud, Iglesia Santa: bien se ve que no te sostienen auxilios humanos, sino el brazo del Todopoderoso; no estás fundada sobre la arena movediza de promesas o teorías humanas, sino sobre la firme roca de la Eterna Verdad.

Salud, Iglesia Católica, figurada por el Arca de Noé, fuera de la cual no hubo salvación para nadie durante el diluvio universal. Miembros tuyos somos los que militamos bajo tu estandarte en la tierra, los Santos que triunfan en el Cielo, y las almas que se purifican en el Purgatorio. Y con tan estrechos lazos unes a tus miembros, que en virtud de la comunión de los Santos, nosotros con oraciones y sufragios podemos aliviar a las benditas almas de todos nuestros seres queridos que están en el Purgatorio, esperando salir para gozar de Dios por toda la eternidad y los Santos que con su poderosa intercesión pueden socorrernos desde el cielo.

Salud, Iglesia divina, columna, fundamento y única depositaria de la Verdad: única que en los Santos Sacramentos posees medios de eficacia infinita para salvarme ¡Oh! ¡Y cuánto te desvelas por mi santificación y eterna felicidad! Nací y borrándome la culpa original y comunicándome un ser divino, me hiciste por el Bautismo hijo de Dios y heredero del Cielo. Crecí y fortaleciéndome con las gracias y dones del Espíritu Santo en la Confirmación y me hiciste soldado de Cristo; me alimentas en la Sagrada Eucaristía con el Cuerpo de Jesús; con ternura me sanas en el consolador tribunal de la Penitencia con la Confesión y cuando luche en la agonía de la muerte y con el enemigo infernal, entonces más consoladora que nunca, me darás con la Extremaunción, salud, si es de mi conveniencia, purificándome de las reliquias del pecado y me conducirás al tribunal del Juez Supremo. Y no contenta con prodigarme a mí tantos favores, lo extiendes a todo el mundo y los perpetúas hasta la consumación de los siglos, ya creando por medio del Orden Sagrado sacerdotes idóneos que dispensen los Sacramentos y ejerzan dignamente las sagradas ceremonias religiosas; ya con el Sacramento del Matrimonio dando al mundo dignos padres de familias, que, educando cristianamente a sus hijos, glorifiquen a Dios y conserven la sociedad.

¡Que bella y consoladora es la Religión! ¡Que digno son de compasión los que no la conocen, o conociéndola y admirándola no tienen valor para conformar su conducta con la sublime doctrina que Ella nos enseña! ¡Oh! Séquese mi mano derecha, si me olvidare de Tí; péguese mi lengua al paladar, si no me acordare de Tí Sacrosanta Iglesia Católica Apostólica Romana, Unica Arca de Salvación

PARA REFLEXIONAR

Benedicto XVI no tiene la fe católica. Por tanto no es miembro de la Iglesia. Y si no es miembro no puede ser cabeza. Esto lo afirman en forma terminante San Antonino de Florencia, San Roberto Belarmino, San Alfonso María de Ligorio. San Roberto dice: "principio de los más ciertos", "sentencia de todos los antiguos Padres".


El Papa que pierde la fe se autodepone, deja de serlo. No puede ser depuesto por nadie. "Sólo por la Fe puedo ser juzgado" decía el Papa Inocencio III. Pues al no tenerla deja de ser Papa y superior de nadie. Y esta constatación la puede hacer todo cristiano que tenga la Fe. San Vicente de Lerins se pregunta: "¿cual deberá ser la conducta de un cristiano cató1ico, ante una novedad herética que no esté limitada a un pequeño grupo, sino que amenaza con contagiar a la Iglesia entera?"


"En tal caso el cristiano deberá hacer todo lo posible para adherirse a la antigüedad, la cual no puede evidentemente ser alterada por ninguna mentira". O sea, "mantener la que ha sido creído en todas partes, siempre y por todos". Ello implica someterse al régimen tradicional de la Iglesia. San Vicente de Lerins no habla a obispos o doctores sino a cualquier cristiano.


San Vicente Ferrer dice que es muy peligroso para el alma cristiana adherirse como a Papa al que no lo es; el falso Papa es como "un dios extranjero en este mundo, un ídolo, una estatua, una imagen ficticia de Cristo".


La responsabilidad es mayor para el que tiene autoridad o ciencia, pero alcanza a todo cristiano.


Benedicto XVI, en la medida en que no nos transmite la fe de sus predecesores, ya no es el sucesor de Pedro.


San Roberto Belarmino, con todos los canonistas católicos, enseña que el Papa que cayera en herejía notoria y pública, "AÚN ANTES DELA SENTENCIA DECLARATORIA DE LA IGLESIA, QUEDA PRIVADO DE SU POTESTAD DE JURISDICCIÓN..." (De Romano Pontifice, I, II. cap. 30) O sea que si un Papa legítimo cae en desviación de la Fe, por herejía y apostasía "reniega de Cristo y de la Iglesia verdadera" volviéndose cismático; como consecuencia INMEDIATA o sea "ipso facto", él mismo reniega de su cargo y se priva de la jurisdicción del mismo como enseñan el Card. Torquemada, Santo Tomás de Aquino, el Card. Billot, Wernz Vidal, Melchor Cano, Sylvius, Juan Driego, Pedro Ballerini, ... sostienen que SON NULOS los actos jurisdiccionales de quien cayó en herejía notoria. Y esto, que vale para cualquier fiel, vale aún más para un Papa, Obispo, Párroco, etc., que siendo legítimo se desvía de la Fe. SU CARGO QUEDA "IPSO FACTO" VACANTE.


El Card. Billot enseña que "Dios puede permitir que a veces la vacancia de la Sede Apostólica se prolongue por mucho tiempo" (Tract. de Eccl. t. I, pp. 612-635) ¿Puede un hereje ser un Papa válido de la Iglesia Católica y Romana? No. La Bula Cum ex apostolatus officio del Papa Paulo IV enseña que: si alguien era un hereje antes de la elección Papal, no puede ser un Papa válido, aún si es elegido en forma unánime por los Cardenales. Cánon 188. 4 (1917 Código de Ley Canónica) enseña que: si un clérigo (Papa, Obispo, etc.) se vuelve un hereje, pierde su oficio sin alguna declaración por ley operacional. San Roberto Bellarmino, San Antonio, San Francisco de Sales, San Alfonso Ligorio, y muchos otros teólogos, todos enseñan que un hereje no puede ser Papa: "Sin embargo, si Dios llegara a permitir que un Papa se convirtiese en hereje notorio, dejaría por tal hecho de ser Papa, y la silla de Pedro estaría vacante". (San Alfonsus Ligorio, Doctor de la Iglesia: Verita bella Fede. Pt. III, Ch.VIII, 9-10).

lunes, 5 de enero de 2009

EL EVANGELIO DE NUESTRA SALVACIÓN

El conocimiento, estima y amor al Evangelio son notas distintivas de los verdaderos discípulos de Jesucristo. Pero ¿qué es el Evangelio?... 1- "El Evangelio del reino de Dios", "el Evangelio de Dios", o simplemente "el Evangelio", no es otra cosa que el mensaje de la salvación anunciado a los hombres por Jesucristo.El término, de origen griego, significa buena nueva. Y ¿qué noticia mejor, qué mensaje más alegre podría traerse a los hombres, perdidos por el pecado, que el de su salvación en virtud de la llegada del reino de Dios? Por eso es el Evangelio de nuestra salvación (Ef 1,13). Y también el Evangelio del reino (Mt 4,23).El profeta anunciaba con gozo: "¡Qué hermosos son sobre las montañas los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae buenas nuevas, que anuncia salvación. El ángel dijo a los pastores de Belén: "No temáis, porque os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy en la ciudad de David un Salvador, que es el Cristo Señor" (Lc 2,10-11).2- El Evangelio de Dios y de su reino es también el Evangelio de Ntro. Sr. Jesucristo. Y esto no ya tanto porque El lo trajo al mundo por encargo de su Padre, sino porqué la salvación que se nos anuncia es en realidad el mismo Jesucristo, "muerto por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación" (Rom 4,25).El contenido del Evangelio es Jesucristo. Creer en el Evangelio es creer en Jesucristo, aceptar el Evangelio es aceptar a Jesucristo. San Pablo cundo nos habla del Evangelio, de hecho nos está hablando del misterio de Cristo. Tiene conciencia de haber sido elegido, llamado y enviado para anunciarlo a los gentiles (Rom 1,1 Ef 3,1-8).3- En sus escritos, los evangelistas nos refieren los comienzos de la predicación del Evangelio como hecho histórico cierto que tuvo realidad a continuación de la predicación de San Juan Bautista (Mt 4,12-25; Mc 1,14-15; Lc 4,14-15).El primer heraldo del mensaje de la salvación ha sido Jesucristo, el cual asoció a su empresa evangelizadora a sus apóstoles (Mt 10,1-10; Lc 9,1-2). Al dejarlos definitivamente, les dio este encargo: "Id por todo el mundo y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará" (Mc 16, 15-16).La Iglesia recibió de los Apóstoles este mandato de Cristo: "De aquí que haga suyas las palabras del Apóstol: '¡Ay de mí si no evangelizo!' (1 Cor 8,16). Por lo que se ocupa incansablemente de enviar evangelizadores hasta que queden plenamente establecidas nuevas comunidades católicas y éstas continúen su obra de evangelización.Por todo esto, los católicos fieles debemos tener siempre muy presente en nuestro accionar, la invitación de nuestro amado Redentor Jesucristo: "Arrepentíos y creed en el Evangelio" (Mc 1,15). No basta, no, con oír el Evangelio; hay que vivirlo(Mt 7,24-27; Lc 8,9-15). El hombre, si quiere alcanzar la salvación, ha de obedecer al Evangelio (Rom 10,16; 2 Tes 1,8; 3,14). En una palabra, vivir cristianamente es "andar de una manera digna del Evangelio de Cristo" (Flp 1,27).

REZO DEL SANTO ROSARIO EN TAMPA, PIDIENDO POR EL FIN DEL GENOCIDIO ABORTISTA

En el mes de Octubre, en la Ciudad de Tampa Florida en U.S.A. nuestro querido Padre Emilio Fattore, junto a un grupo de fieles hispanos y americanos, rezó el Sto. Rosario público en la plaza principal de dicha ciudad, con un estandarte que llevaba la imagen de Ntra. Sra. de Fatima, y que rezaba "America necesita de Fatima",se rezo por la Familia, por la Patria y para que se detenga el asesinato de tantas vidas inocentes, que se realizan diariamente en EE.UU. por medio del aborto.


















domingo, 4 de enero de 2009

NUESTRO ESCUDO






La flor de lis:
En la parte superior del escudo se encuentra la Flor de Lis, que es la flor de todas las flores. Y que no solamente era la flor por excelencia de la monarquía francesa, sino que además era la flor del escudo de nuestro Santo Patrón Luis IX Rey de Francia.
Ave María:
Rodeando la Flor de Lis se encuentran las dos primeras palabras que pronunció en Arcángel San Gabriel cuándo fue enviado por Dios para anunciar a la Santísima Virgen María la Encarnación de su Hijo. Estas dos palabras marcan para todos nosotros que hemos sido redimidos por la Sangre del Cordero de Dios y lavados con las aguas bautismales en la única Iglesia de Jesucristo, el origen de nuestra Redención; es por eso que nuestra Sociedad Religiosa lo llevará como estandarte para defendernos de nuestros enemigos.
Color amarillo y blanco:
Son los colores de la bandera del pontificado romano, de quién los miembros de nuestra Sociedad Religiosa veneran, obedecen y respetan por ser de institución divina.
Color celeste y blanco:
Son los colores de la bandera Argentina que es el lugar donde nuestra Sociedad Religiosa nació. También nos recuerda los colores del manto sagrado de la Inmaculada Virgen María del cual el General Don Manuel Belgrano creara dicha bandera.
La Cruz blanca en el centro:
Nos recuerda que es el único signo por el cual seremos victoriosos.
La corona:
Representa a Cristo Rey, y está en el centro del escudo, porque el Reinado de Cristo es la causa y el motivo de nuestros amores.
La espada roja:
Se encuentra erecta en el medio del escudo y nos recuerda que debemos estar en pié de guerra contra los tres enemigos del alma; es de color roja en honor a la sangre de los Mártires que murieron por Cristo Rey y que con la gracia de Dios estamos dispuestos a derramar la nuestra, si el Buen Dios nos da la gracia del martirio.
En la parte inferior:
Está el nombre de nuestra Sociedad Religiosa. Sirva este sencillo escudo para recordarnos lo que somos y hacer todo para la Mayor Gloria de Dios y la salvación de las almas a nosotros confiadas.

viernes, 2 de enero de 2009

El DEBER DE LA LUCHA POR LA FE

Todos y cada uno están obligados a manifestar públicamente su fe, ya sea para instruir y confirmar a los demás fieles, ya sea para reprimir la audacia de los infieles.
Retirarse ante el enemigo o callar cuando por todas partes se levanta un incesante clamoreo para oprimir la Verdad, es actitud propia o de hombres cobardes o de hombres inseguros de la supuesta verdad que profesan. En ambos casos esta conducta es en sí misma vergonzosa y además, injusta a Dios.
El Cristiano ha nacido para la lucha, y cuanto más encarnizada es la lucha, tanto más segura es la victoria con el auxilio de Dios...''.


Papa León XIII